Breve reseña histórica de la ganadería en el territorio  

Los primeros hombres que poblaron con hacienda lanar la Patagonia austral, provenían de las islas Malvinas, donde habían adquirido experiencia propia en la cría de ganado ovino en campos abiertos y en una región cuyas condiciones climatológicas y agrológicas, se asemejaban mucho a las de los territorios del Sud.

Según el ingeniero agrónomo don Jorge J. Morrison, cuyo libro "La ganadería en la región de las mesetas australes del territorio de Santa Cruz" (1917), seguimos en estos apuntes, - de esas islas, se llevaron las primeras ovejas a la Patagonia Sud, pero hay que hacer notar asimismo que los ovinos originarios con que se empezaron a poblar los campos de las Malvinas, provenían de Buenos Aires y Montevideo y algunos también del Río Negro.

"En las Malvinas, dice el señor Morrison en la obra citada, hasta hace unos 70 años, la única industria que existía era la de los cueros de vacunos salvajes que en ellas había. Del origen de estos animales no tenemos noticia alguna; probablemente descendían de algunos dejados por los antiguos navegantes, en los primeros viajes de exploración".

"Los primeros "pioneers" de estas islas pagaban al gobierno inglés un pequeño arrendamiento y un tanto por ciento sobre el producto de los cueros. Fue don Samuel Lafone [Lafont en el original, Ed.] de Montevideo, por el año 185 ... [sic] , el primero que compró unas cien leguas en la parte Norte de la isla Este, basado en informaciones que le dio mi abuelo materno don Luis Burmester, quien por esos años navegaba en aquellos mares capitaneando un buque de su propiedad, en sociedad con el susodicho señor Lafone. Coincidencia; por esos mismos años, hacía viajes a las mismas islas Malvinas, mi abuelo paterno, don Jorge A Morrison, quien capitaneaba un bergantín de su propiedad que naufragó sobre las rocas de estas islas en el año 1859".

"Los cueros eran exportados en veleros, que venían con carga para Buenos Aires y Montevideo, de donde se dirigían casi en lastre a las Malvinas".

"Aprovechando estos viajes fue que se llevaron las primeras ovejas, como se ha dicho. Estos animales eran pampas en su totalidad y semejantes a los que se criaban en el Río de la Plata. Más tarde, los ganaderos, buscando el refinamiento de sus planteles, las cruzaron con carneros Cheviot, pero como este cruzamiento no dio el resultado esperado, se importaron directamente de Inglaterra animales de lana larga, como Romney Marsh, Lincoln, etc., con los cuales se consiguió formar el tipo bien conocido de la oveja malvinera, que fue el primer lanar que se introdujo al Sud de Chile en 1883 y dos o tres años más tarde se llevó directamente a Río Gallegos."

Poblados los primeros campos con estos animales y también con algunos arreos que desde el Río Negro hicieron los señores Hamilton, Saunders, Jamieson, Mac Clain y Mac George, se vio que la cantidad de lana que producían era insuficiente y que era necesario proceder a nuevas cruzas hasta lograr un tipo de animal que rindiese un porcentaje de producto suficiente.

Pero los tiempos eran azarosos y los pobladores carecían del capital necesario para invertir en reproductores extranjeros en cantidad. Además, la extensión inmensa de los campos disponibles, predisponía a la cristalización de un criterio de explotación extensiva, es decir, poseer el mayor número de animales posible, aunque fuera en detrimento de su calidad.

Pero con el transcurso de los años, las cosas cambiaron. Los campos se iban valorizando y nuevos "pioneers" llegaban al territorio, con el objeto de dedicarse a la floreciente industria; los alambrados empezaban a cercar las originarias ocupaciones, lo que permitía realizar las faenas ganaderas en forma menos primitiva y, por último, la instalación de una grasería que agregaba un nuevo aliciente a la cría del ovino, fueron causas que influyeron en el ánimo de los pobladores y determinaron una reacción en los procedimientos y en el criterio de explotación industrial.

Entonces fue cuando se iniciaron los tanteos mediante la adquisición de reproductores de distintas razas para cruzarlos con las ovejas ya aclimatadas a la región, con la aspiración y la esperanza de lograr, como se ha dicho, un tipo de ovino que llenase las condiciones requeridas en cuanto a la cantidad y más tarde calidad de su lana, y también las de adaptabilidad a las condiciones agrológicas y climatológicas de la Patagonia austral. Las razas que se ensayaron fueron las Cheviot, Downs, Lincoln, Merino, Kent o Romney Marsh y Corriedale.

El señor Jorge J. Morrison, en la obra que ya hemos citado, estudia los resultados que se obtuvieron con cada una de esas razas y expone las razones que decidieron a los criadores a la adopción de unas y eliminación de otras durante el proceso de refinamiento de sus majadas. Como ningún elemento nuevo podemos aportar a ese estudio, con expresa autorización del autor, cuya gentileza obliga nuestro reconocimiento, transcribiremos a continuación los párrafos que en el libro mencionado se dedican a ese tema.

"Cheviot. - Es como hemos visto, la primera raza con que se cruzaron en Malvinas, las ovejas antecesoras de las de esta región".

"En buen campo se cría muy bien, y en cuanto a lana, puede producir tanta y mismo sobrepasar la que produce en los verdes collados escoceses. Pero en la Primavera, así que el animal empieza a mejorar con los pastos tiernos, la raíz de la hebra de lana se debilita, cayéndose ésta con suma facilidad. Obsérvase esto sobre todo, en los campos que tienen gran abundancia de matorrales, en los que el animal deja al pasar gran parte de su lana del pescuezo y pecho. Si bien es cierto que este hecho se observa en todas las razas y principalmente después de un invierno malo, por la mayor transición de la escasez a la abundancia de pastos, es en la Cheviot donde es más notable".

"Debido a esto principalmente, y a la mayor y más fácil adaptación de otras razas más o menos similares, es que a partir del año 1900 no tenemos noticias que se hayan importado más reproductores".

"Uno de los grandes experimentadores de esta raza, fue don José Menéndez, quien de los años 1898 a 1900, introdujo importantes lotes de carneros Cheviot, con el objeto de refinar la lana de sus majadas".

"Downs. - Estas razas han sido poco ensayadas, debido a que las primeras pruebas hechas, dieron ya un resultado francamente negativo".

"Los productos de la cruza con estos animales, resultan con caracteres muy diferentes: unos tienen cara negra, otros blanca y otros a manchas blancas y negras; el negro de los pelos de las patas muy frecuentemente se corre a la lana de éstas demasiado arriba, a veces de un modo parejo y más a menudo en manchones".

"En fin, es tan desparejo el tipo de una majada Sud-patagónica que se ha cruzado con carneros Downs, que llega el caso de no poderse decir qué razas han intervenido en la cruza, la que más que una sola, parecen varias de diferente origen, que se han reunido".

"Por otra parte, como es sabido, estos animales son más bien productores de carne que de lana, por lo que económicamente no convienen para la Patagonia, donde esta última era cuestión primordial hasta el año 1905 en que se inició allí el establecimiento de frigoríficos, y a que mismo hoy día, es más importante que la carne, por encontrarse la industria de ésta, en mano de pocos frigoríficos, que no se hacen abierta competencia".

"Los más ensayados han sido los Shropshire y Oxfordshire Downs, en los alrededores de Laguna Blanca, situada en el Territorio Chileno de Magallanes; que si bien no se encuentra en nuestra región, es de condiciones mesológicas similares".

"Lincoln. - La introducción de reproductores puros de esta raza en la Patagonia Austral, data de hace unos veintiocho años, época en que se importó directamente de Inglaterra, un lote de carneros Lincoln a Río Gallegos."

"Es una de las razas con que más se ha cruzado y hoy día aunque casi abandonada, hay algunos grandes criadores como los señores Jamieson y Mac George, que continúan echando a sus ovejas, carneros de esta raza, con la que obtienen buen resultado, pues si bien el precio, debido a lo grueso de la lana, es menor que el que consiguen otros criadores, queda compensado con el mayor peso del vellón".

"En el invierno, estos animales sufren mucho, debido a lo abierto de su lana y sobre todo por la tendencia de ésta a partirse sobre el lomo, lo que da lugar a un excesivo enfriamiento de la columna vertebral."

"Debido a lo largo de la lana y debilidad de las patas, cuando se echan sobre la escarcha, suelen quedar adheridos al hielo, no pudiendo a menudo levantarse y muriendo en el lugar si no se les ve a tiempo. Los que logran desprenderse, dejan en la escarcha, parte de su lana adherida a ella."

"Cuando se encuentran en campos blandos, tales como las vegas, o valles de los ríos, tienen más tendencia que otras razas al foot-rot; enfermedad de las pezuñas, entre y bajo las cuales se forma una llaga, debido a la pisada imperfecta, ocasionada por el excesivo largo de las pezuñas, por la falta de desgaste."

"Estos inconvenientes y lo grueso de la lana, es lo que ha hecho que la mayoría de los criadores, hayan dejado de mestizar sus majadas con Lincoln."

"Merino. - Alrededor del año 1898, fueron introducidos de Nueva Zelandia, por primera vez en el Sud de la Patagonia, carneros Merinos, con el objeto de refinar y tupir la lana de las majadas locales. La cruza con esta raza se generalizó, pero luego se ha ido abandonando, por la disminución de tamaño que ocasionaba en el animal y por lo poco definido que resultaban los productos; pues como con los Downs, aunque no tanto, parece que cuesta mucho el llegar a obtener una majada mestiza Merino de tipo parejo; pues si bien muchos animales resultan con una neta tendencia a esta raza, en otros casi no se nota la influencia de su sangre".

"En los baños, al zambullir al animal, la lana que cubre los ojos queda empapada por el sarnífugo, el que produce en estos una inflamación, que durante algún tiempo les priva de ver por completo. Debido a esto es que en muchos casos, es necesario cortarles esta lana, lo que hace perder mucho tiempo, cuando la cantidad de animales a bañar es grande."

"Sin embargo, muchos estancieros echan de vez en cuando a sus majadas, carneros Merinos, con el objeto ya mencionado de refinar la lana y a la vez mejorar la calidad de la carne, pero teniendo siempre cuidado, de no sobrepasarse en la introducción de esta sangre."

"Actualmente esta raza está siendo substituída con ventaja por la de Corriedale".

"Kent o Romney Marsh. - Por sus cualidades de rusticidad, perfecta adaptación a las condiciones mesológicas Sud-patagónicas, la predominancia de su tipo en los mestizos y sus buenas condiciones como productor de lana y carne, es sin duda alguna la raza que ofrece más conveniencias en su explotación".

"La mayoría de los pobladores, hace ya años que se han dado cuenta de esto y por ello es que el tipo de esta raza, es el que se encuentra en la mayor parte de los establecimientos pecuarios de la región".

"La introducción de esta sangre en los animales que nos ocupan, data de hace unos 40 años en las Islas Malvinas, donde fue una de las razas, que como ya hemos dicho, se usó como mejoradora".

"En la Patagonia Austral se introdujeron los primeros carneros Kent, hace unos 27 a 28 años y desde entonces se han seguido importando, en cantidades cada vez más predominantes sobre las otras razas".

"El único inconveniente que tiene la cría de rebaños puros Romney-Marsh, es el excesivo grosor de la lana para la común demanda del mercado. Es por esto que en general, cada tres o cuatro años, según casos, se echan a las ovejas por uno, dos o tres años, según casos también, carneros Merinos y más comúnmente Corriedale, para volver luego de nuevo a echar padres Romney-Marsh, llegándose de este modo a la realización del ideal de todo criador de lanares o sea la obtención de un animal rústico, de buen y precoz desarrollo, con lana tupida, abundante y de buena finura."

"Corriedale. - Es después de la Romney-Marsh, la raza más empleada actualmente. Como se ha dicho, substituye al Merino con ventaja en el refinamiento y tupidez de la lana de las majadas, lo que si bien se produce más lentamente, en cambio se efectúa de una manera mucho más pareja y achicando menos el animal".

"Como es sabido, es una raza obtenida en Nueva Zelandia por Mr. J. Stringfellow de Chertsey, Canterbury, en 1888, cruzando carneros Lincoln con oveja Merino y por subsiguiente selección de los productos de esta cruza."

"La "Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego", fue la primera en introducir carneros Corriedale en el Sud de Santa Cruz; en 1905 importó de Nueva Zelandia un lote de diez, cuyo costo allí fue de veinte guineas por cada uno."

BOVINOS. - Los primeros vacunos que llegaron al territorio fueron unos pocos que desde Punta Arenas llevó el señor Enrique Bitsch en 1887. Más o menos en el mismo tiempo, el señor Augusto Kark, criaba algunos bovinos en el campo que ocupa hoy la estancia "Markatch-Aike".

Pero estos ensayos no dieron resultado, y tanto el señor Bitsch como el señor Kark, abandonaron una industria para la cual no se adaptaban los campos y dedicaron sus energías a la cría de animales lanares.

Es que en realidad la región no se presta para el ganado mayor. Los pastos y el clima no permiten su adaptabilidad, así es que los hacendados sólo criaban algunos vacunos para conseguir bueyes de trabajo. La leche no les interesaba, pues consumían condensada y en cuanto a la carne, preferían la de capón, que, en la Patagonia, tiene un sabor exquisito.

Actualmente algo se ha reaccionado en esta materia. Pocas son las estancias en las cuales no hay un cierto número de vacas, que las provee de lecha fresca para el consumo. Además, en las inmediaciones de los pueblos importantes, se han establecido algunos tambos que surten de ese artículo a las poblaciones.

Como ahora los estancieros se preocupan de formar prados de alfalfa y avena y algunos hacen ensayos con la Phalaris bulbosa, con buen éxito al parecer, no sería difícil, sobre todo si esta última forrajera responde a las predicciones, que dentro de algún tiempo, se eleve el número de vacunos que existen hoy en el territorio en forma apreciable.

EQUINOS. - No hay duda que los primeros caballos que hubo en la región fueron los que usaban los indios tehuelches para sus largas correrías entre Santa Cruz y Río Negro. Eran caballos criollos; provenían seguramente del Norte y habían sido permutados a otras tribus por quillangos, plumas y cueros. Otros creen que el origen de esas caballadas, habría que buscarlo en la colonia "Floridablanca" que fundó Antonio Biedma, en nombre del rey de España, en 1780, en San Julián, lo que nos parece erróneo dada la época relativamente reciente de esa fundación.

Ya hemos mencionado el arreo de animales que desde el Norte hicieron los señores Hamilton, Saunders, Jamieson y Mac Clain. "Estos señores, dice el señor Jorge J. Morrison en la obra ya citada, vinieron embarcados a Buenos Aires a principios del invierno de 1886, de donde se dirigieron por tren a Bahía Blanca. Allí compraron algunos caballos con los que se pusieron en viaje hacia el Norte, buscando buena caballada que hubiese en venta. Entre Currumalán y algo más al Norte, compraron 200 caballos, 300 yeguas y 6 pardillos, todos criollos, pero escogidos con mucho cuidado. Con ellos se dirigieron al Sud; en Río Negro compraron las ovejas, pasaron a más de 40 leguas de la costa y después de atravesar toda la Patagonia, llegaron al fin a Río Gallegos, después de trece meses de viaje a través de esta larga zona de desiertas pampas argentinas".

En el mismo año, don George Mac George llevó desde el Río Negro una manada de yeguas bien elegidas.

De manera que el origen del equino que puebla hoy los campos de Santa Cruz y cuyas condiciones de resistencia, fuerza y sobriedad, son bien conocidas, hay que buscarlo en la yeguada de los indios y en las madres y pardillos que se llevaron al territorio en los arreos que hemos mencionado.

Actualmente algunos hacendados, para conseguir caballos de más peso o elegidos para silla, mestizan con pardillos adquiridos en Buenos Aires y en Punta Arenas, y los resultados obtenidos hasta la fecha no pueden ser más halagüeños.

A continuación se insertan una serie de cuadros referentes a la existencia de ganado lanar, vacuno y equino según el último censo de los territorios levantado en 1920 y que aún no ha sido publicado y las variaciones numéricas relacionadas con los censos de 1895, 1908 y 1914.

* TABLA *

 
 

 Fuente: «La Patagonia Argentina», pp.99-105