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Biblioteca Patagónica

Sumario judicial por vejámenes inferidos a indígenas de Tierra del Fuego, Chile (1895)
Veintitrés declaraciones juradas registradas por el fiscal procurador

El contexto histórico
mapa

Los primeros años del desarrollo económico de Tierra del Fuego (tanto la parte argentina como la chilena) ocasionaron la destrucción de su grupo nativo más numeroso, los nómades Selknam (también llamados Ona).

Por los años 1880, surgían encuentros violentos entre nativos y exploradores o buscadores de oro, provocados tanto por el miedo, como por la brutalidad de los extranjeros o por su lujuria. Una década más tarde, continuaba la confrontación, y en escala mayor, aunque por otro motivo: la lucha por el acceso a los pastizales del norte y centro de la isla.

El gobierno chileno había licitado enormes extensiones de tierras (la más grande comprendía un millón de hectáreas; ver mapa), sin tener en cuenta las necesidades de los habitantes existentes. El resultado fue un choque inevitable de intereses, en el que las empresas ganaderas defendían sus activos económicos con las balas de sus rifles.

En la ciudad, se rumoreaba que los estancieros pagaban una recompensa económica cuando recibían evidencia incontrovertible de la muerte de un indígena (sea una cabeza cortada, sea un par de orejas). Uno de los trabajadores del campo se jactaba de haber matado a "cientos" de hombres, mujeres y niños. Por otra parte, en un intento de compasión, los sacerdotes de la orden salesiana establecieron dos misiones - "refugios seguros" para los grupos indígenas amenazados - pero en vano: la mayoría de los beneficiados murieron.

Al no existir portavoz para representar la situación de los indígenas, el resto del país estaba poco o nada consciente de los trágicos acontecimientos, hasta que, a finales de 1895, la publicación de dos cartas conmovedoras en un periódico de Santiago llevó a la justicia chilena a instruir una investigación criminal sobre el tratamiento de los Selknam.

La investigación criminal
expediente

El tribunal superior de Valparaíso ordenó una investigación que respondiera a dos puntos principales: uno, si los hechos informados por la prensa eran efectivos, y dos, de serlo, qué se había hecho para remediar la situación. Durante 1896, se juntó evidencia, tanto de los habitantes de Punta Arenas, la ciudad principal del Territorio de Magallanes, como de las personas que vivían o trabajaban en la isla de Tierra del Fuego (aproximadamente 158 declaraciones). Seis semanas después de haber comenzado el proceso, el tribunal superior asignó la investigación a un promotor fiscal, posiblemente para reducir la carga de trabajo del juez residente.

Una lectura secuencial del expediente demuestra claramente cómo la red de la investigación iba extendiéndose, a medida que surgían nuevos nombres y pistas. Debido a las distancias y a las condiciones meteorológicas, algunas citaciones tardaron meses en realizarse. Algunas personas, entre ellas el tristemente célebre Sam Hyslop, nunca fueron contactadas: se decía que podrían encontrarse en la Argentina.

Aunque muchos sabían que los indígenas eran objeto de asesinatos, los testigos oculares eran escasos. Después de una investigación diligente, el fiscal identificó un caso de lucha armada, cuyos participantes coincidieron en afirmar que un nativo había sido muerto por "algún blanco". Dado que este enfrentamiento había ocurrido en una remota zona rural, faltaba la prueba tangible para seguir el caso, ya que el cadáver había sido enterrado por sus deudos en el mismo lugar. No se pudo encontrar ningún intérprete para interrogar directamente a los nativos.

El fiscal entregó su informe a principios de 1897. En él, afirmaba que no era práctico ni factible aplicar a los pueblos originarios los mismos derechos y responsabilidades aplicables a la parte "civilizada" de la sociedad. Decidió que no había lugar para formalizar cargos de homicidio a ninguna de las personas involucradas. Recomendó cerrar el caso. Sin embargo, sólo en 1904, el juez residente dictó sentencia, absolviendo a los acusados, señalando que hubo legítima defensa. Esta sentencia se envió a consulta a la Corte de Valparaíso, donde la causa fue finalmente sobreseída al no acreditarse "la existencia de un caso concreto que importe un delito"' y se autorizó devolver el dinero de las fianzas a los garantes.

La presentación en la web

La cantidad de pruebas reunidas en este expediente es grande, lo que da lugar a mucha repetición. Para esta presentación, se ha seleccionado un grupo representativo de 23 informantes, cuyas declaraciones tienen que ver directamente con los acontecimientos en Tierra del Fuego.

Aunque interesantes para una futura publicación, hemos decidido no incluir en ésta temas paralelos, tales como: (a) el maltrato de los 165 nativos que fueron traídos a Punta Arenas; (b) los desacuerdos entre el Gobernador Señoret y otros, en particular el sacerdote Borgatello; y (c) los enfrentamientos con nativos Kaweskar (Alakaluf) sucedidos en la región de Última Esperanza en 1894.

Se ha alineado la ortografía con las normas modernas. Los nombres propios extranjeros han sido regularizados. De vez en cuando, se ha agregado puntuación para mejorar la comprensión.

Materiales relacionados con esta investigacón

Los siguientes materiales presentados en este sitio web ofrecen información adicional acerca de las personas y los acontecimientos mencionados en esta investigación:

Diario de un ovejero en Tierra del Fuego; diario del escocés William Blain; 1891-1898 (en inglés)

La Tierra del Fuego i sus naturales; libro del Gobernador chileno Manuel Señoret; 1896

Enfrentamiento con los Selknam; carta de un ovejero neozelandés; 1898 (traducción)

Leyendas y Historias de los Ona; mitos y leyendas de los Selknam, recopilados por Lucas Bridges; circa 1900 (en inglés)


Fuente: Juzgado de Crimen de Magallanes, Legajo 75; original depositado en el Archivo Nacional, Santiago de Chile
Agradecimientos (I-2014): Francisco Díaz Luengo, Joaquín Bascopé
Página inicial: 16-II-2014
Actualizada: 24-II-2014